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martes, 20 de diciembre de 2011

Poema Mío Cid

                                                    

De grado le albergarían, pero ninguno lo osaba,

                                   que a Ruy Díaz de Vivar le tiene el rey mucha saña.

                                   La noche pasada a Burgos llevaron una real carta

                                   con severas prevenciones y fuertemente sellada

                                   mandando que a Mío Cid nadie le diese posada,

                                  que si alguno se la da sepa lo que le esperaba:
                                  sus haberes perdería, más los ojos de la cara,

                                  y  además se perdería salvación de cuerpo y alma.
                                  Gran dolor tienen en Burgos todas las gentes cristianas
                                  de Mío Cid se escondían: no pueden decirle nada.
                                  Se dirige Mío Cid adonde siempre paraba;
                                  cuando a la puerta llegó se la encuentra bien cerrada.
                                  Por miedo del rey Alfonso acordaron los de casa
                                  que como el Cid no la rompa no se la abrirán por nada.
                                  La gente de Mío Cid a grandes voces llamaba,
                                  los de dentro no querían contestar una palabra.
                                 Mío Cid picó el caballo, a la puerta se acercaba,
                                 el pie sacó del estribo, y con él gran golpe daba,
                                 pero no se abrió la puerta, que estaba muy bien cerrada.
                                 La niña de nueve años muy cerca del Cid se para:
                                "Campeador que en bendita hora ceñiste la espada,
                                el rey lo ha vedado, anoche a Burgos llegó su carta,
                                con severas prevenciones y fuertemente sellada.
                                No nos atrevemos, Cid, a darte asilo por nada,
                                porque si no perderíamos los haberes y las casas,
                                perderíamos también los ojos de nuestras caras.
                                Cid, en el mal de nosotros vos no vais ganando nada.
                                Seguid y que os proteja Dios con sus virtudes santas."
                                Esto le dijo la niña y se volvió hacia su casa.
                                Bien claro ha visto Ruy Díaz que del rey no espere               gracia.
                                De allí se aparta, por Burgos a buen paso atravesaba,
                                a Santa María llega, del caballo descabalga,
                                las rodillas hinca en tierra y de corazón rogaba.
                                Cuando acabó su oración el Cid otra vez cabalga,
                                de las murallas salió, el río Arlanzón cruzaba.
                                Junto a Burgos, esa villa, en el arenal posaba,
                                las tiendas mandó plantar y del caballo se baja.
                                Mío Cid el de Vivar que en buen hora ciñó espada
                                en un arenal posó, que nadie le abre su casa.
                                Pero en torno suyo hay guerreros que le acompañan.
                                Así acampó Mío Cid cual si anduviera en montaña.
                           Prohibido tiene el rey que en Burgos le vendan nada
                           de todas aquellas cosas que le sirvan de vianda.
                           No se atreven a venderle ni la ración más menguada.

Maldita adolescente

Duerme mi corazón

Mi corazón, igual que el de Machado, se ha dormido. 
¿Se ha dormido? Este es el mío:
Duerme mi corazón .                                       
En tus cálidos brazos.                                     
En tus brazos de ensueño.                      
En tu paciencia infinita.                                               
En tu mirada brillante.                                  
Mi corazón se ha dormido.
Esta es nuestra despedida, Adriana, o quizá nuestro encuentro. 
La Muerte me devolverá a la inmensidad del mundo.
 Me convertiré en sol, en viento, en montaña, en mar en bosque, y podré acariciarte, ya no tendré miedo. 
El universo me parece un pequeño botón de nácar brillante, como aquellos que guardaba mi madre en una caja de raso acolchada y con los que solía jugar de pequeño a los tesoros. Desaparecerán los secretos, las dificultades, las burlas, las humillaciones. 
Desaparecerá esta opresión que me atenaza como una cincha de hierro, este caudal de angustia.
Por fin he conseguido ver la cara dulce de la Muerte; te parecerá raro, pero la tiene. Hay que acercarse mucho a ella, situarse justo en el umbral para perder el tiempo a su abrazo amargo. 
Siento próxima la calma que me espera al otro lado, como una estrella candente que inundará mi alma de una luz blanca y me sacará de este pozo tan negro. 
Ya no puedo seguir luchando, Adriana. Sabes que lo he intentado y, gracias a ti, creí estar próximo a conseguirlo.
Pero sin tu presencia no podría lograrlo.
Por ti, he conocido el color de los sueños. 
He escuchado sus cristalinos sonidos. 
He sentido su aterciopelado tacto. 
He aspirado sus múltiples fragancias. 
He aprendido su misterioso lenguaje. 
He caminado a su lado por montañas y desiertos, por estepas y glaciares, por bosques y selvas. 
Los he visto agonizar a la blanquecina luz del alba y renacer a la dorada luz del crepúsculo.
Quiero que guardes todos esos sueños en tus ojos, porque de ahí han salido. 
Adiós, amor mío.
Duerme mi corazón,con los ojos despiertos,la mirada perdida, en sueños que se perfilan.


                                              

Luna de lobos excursión

El pasado 7 de diciembre, el histórico enfrentamiento entre  maquis y nacionales, cobra vida en los montes de Boñar, gracias a los alumnos de 3º de la Eso de Dominicas de la Anunciata.


                               
El día 7 de diciembre, valientes de 3º de la Eso se dispusieron a revivir las aventuras y enfrentamientos entre maquis y nacionales. Su viaje comenzó a las 8 de la mañana en la estación de Feve, cogiendo un tren camino hacia Boñar. Al llegar estos pequeños aventureros se dividieron en dos bandos. Cada uno de ellos tenía una misión, ya fuera arrestar o escapar. Una de las actividades realizadas consistió en conseguir una serie de objetos que, inicialmente, parecían algo “extraños”, ¿dos kilos de harina?¿para qué?, ¿hacer hogazas?, ¿zapatos viejos?, ¿periódicos de hacía un año?, ¿para qué todo esto?, se preguntaban algunos. La razón era muy sencilla, vivir las experiencias de los protagonistas.
De camino hacia Adrados, un pequeño pueblo situado a  4 km de Boñar, se descubrieron muchos de los interrogantes, la harina, junto con servilletas, no era para hacer una rica hogaza, sino para intentar eliminar a los enemigos. Correr por el monte, perderse entre los árboles, preparar estrategias, sorprender al enemigo… Así fue el camino, divertido y agetreado. Ya en el pueblo, descubrieron una serie de objetos antiguos, empleados en tiempos en los que transcurre la historia, una ermita en la que entró Juan, lugares por los que pasó Ramiro, árboles tras los que se escondió Ángel, un río que cruzó Gildo…
En uno de los caminos tomados, se podía escuchar el paso del agua, el sonido provocado cuando impacta con una roca, las hojas que el viento mece suavemente, cantos de los pequeños pájaros silvestres, pies chapoteando en los caminos empapados hasta que al fin,  divisaron un lugar perfecto para hacer una hoguera y preparar unos sabrosos chorizos de una forma “antihigiénica”.
De caminos a casa, ninguno quería que el día acabara, pero era hora de volver, así que, con un gran recuerdo, montaron en el tren de vuelta a León, para poder contar a sus amigos y familiares la gran experiencia de esta excursión.


lunes, 5 de diciembre de 2011

La Celestina



Se trata de una obra teatral, escrita por Fernando de Rojas. Una tragicomedia protagonizada por Calisto, un noble enamorado de la hermosa Melibea, una mujer de alto rango social. 


Calisto expresa su amor a Melibea, pero esta se muestra fría. Calisto necesita ayuda, y resurre a una vieja hechicera llamada Celestina. Esta, ayuda a los protagonistas en sus encuentros, hasta que, finalmente, muere en manos de Pármeno y Sempronio, criados de Calisto.
En un encuentro nocturno, Calisto, muere al caerse desde un muro. Su amada, al enterarse, se suicida desde lo alto de una torre.


Luna de lobos



Novela escrita por Julio Llamazares, autor leones. En el libro se cuenta la historia de 4 maquis, Ángel, el protagonista; Ramiro, Gildo y Juan. Estos, son 4 soldados republicanos cuyo objetivo es traspasar las barreras del nacionalismo, para así, poder lograr al fin su objetivo, la libertad. El libro narra todas las experiencias que tienen que experimentar para poder lograr su objetivo, desde abandonar a sus familias, hasta la amistad que forjan en su camino.